martes, 14 de julio de 2009

Siesta




Miraba cada maceta esperanzada de flores, perseguía cada perfume buscando pedacitos de primavera. Esperaba ilusionada en cada esquina la aparición de un arcoiris, la sonrisa de un duende con un diente de cada color, o una plaza con un árbol verde, un beso rojo, una pelota naranja y un tobogán amarillo con escalones azules. Andaba sin rumbo, desorientada en el invierno blanco y negro.



Una mariposa volaba entre los edificios grises.



Vino hacia mí dibujando espirales naranjas sobre un pizarrón de asfalto, humo y cemento. Vino hacia mí bailando, me pintó con témpera y un pincel que me hizo cosquillas, como el sol en septiembre.





Él me acariciaba, yo dormía.







"no hay ternura comparable a la de acariciar algo que duerme"
Oliverio Girondo

sábado, 27 de junio de 2009

Ventana sobre el cuerpo



La Iglesia dice: El cuerpo es una culpa.
La ciencia dice: El cuerpo es una máquina.
La publicidad dice: El cuerpo es un negocio.
El cuerpo dice: Yo soy una fiesta.


De "Las Palabras Andantes", de Eduardo Galeano.

(Gracias Fede!)

martes, 9 de junio de 2009

Aferrarse



Cuando mi boca encuentra a la tuya la muerde fuerte para que no se escape, pero de nada sirve. Tu morena boca no le teme al dolor de liberarse, de un solo tirón se arranca y huye a recorrerme.

Cuando tu inquieta boca me pasea, cuando la carne de tus labios juega conmigo, cuando tu respiración enfría el camino que tu lengua dibuja sobre mí, yo me desoriento. No estoy en el estrellado techo que mis ojos ven, no me guía la música que apenas se distingue detrás de la respiración que ya casi es grito.

Cuando mi mano encuentra la superficie fría y reconoce el vidrio de la ventana, se aferra con cada dedo a ese indicio de que mi cuerpo no es solamente donde está tu boca, única esperanza de que no voy a evaporarme con tu último aliento.

lunes, 18 de mayo de 2009

Defensa de la Alegría



Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas


defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría



Mario Benedetti

domingo, 10 de mayo de 2009

Mujer en la ventana

Mujer en la ventana - Salvador Dalí



"Mujer asomada a la ventana o es puta o está enamorada"
Anónimo


¿Cómo podría el fuego elegir entre el oxígeno y la leña? Moriría chispa si no fuera por ellos, si no creciera de combinarlos y transformarlos, de fundirlos en su danza.

Por mucho que lo intento, no puedo comprender cómo se puede elegir entre el placer del cuerpo y el del alma.

miércoles, 29 de abril de 2009

Autorretrato

domingo, 19 de abril de 2009

Rejas


Me gustaba abrir los ojos e imaginar que de un salto salía volando por la ventana, sobre todo los domingos después de la siesta. O que entraban cientos de mariposas de colores que me hacían cosquillas en la nariz para despertarme de un estornudo.

Solía asomar la cabeza por la ventana con los ojos cerrados para sentir solamente viento, o sacar una mano para descubrir el frío de la lluvia.

Me divertía pasar horas siguiendo nubes desde mi cama o perdiéndome en el celeste infinito del cielo despejado.

Amaba mi cielo desnudo de rejas.



No soy yo la que teme. No me asusta que venga a buscarme un demonio alado mientras duermo ni que el viento me arroje por la ventana. No temo a mi libertad ni a la ajena. Ni siquiera me asustan mis propios miedos, no necesito rejas que me protejan de ellos.

Me temen a mí, por eso me encarcelan. Temen que cruce la ventana para leer al sol del otro lado. Temen que su techo se convierta en pista de aterrizaje de aviones de papel o se llene de macetas, flores y aromas. Temen que sea libre más allá de mi pared, de mi casa, de mi propiedad.

Para mis vecinos mi libertad es peligrosa, yo creo que les sobran miedos. Espero que algún día se liberen y me liberen (nos liberemos...) y que mi cielo vuelva a ser simplemente celeste.